“Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me arrastro y me desgasto que no veo instante de liberarme de esa prisión tan querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que sea como soy yo con la gente que no me interesa.”
15 de abril
Esperanza y terror. Terror de estar bien, de ser castigada por cada minuto en que no me acongojo. En cuanto me siento mejor, espero castigo. Es necesario llegar al fondo. A pesar de los terrores —son los máximos que he tenido hasta el presente— a pesar de ellos debo ir hasta el fondo. Ahora se reunieron todos los terrores infantiles, precisamente ahora en que comienzo a ser adulta. Pero se reunieron por eso.
Alejandra Pizarnik, Diarios.